Según wikipedia, La sordera o pérdida auditiva es la dificultad o la imposibilidad de usar el sentido del oído debido a una pérdida de la capacidad auditiva parcial (hipoacusia) o total (cofosis), y unilateral (la que se produce en un oído) o bilateral (en ambos). Así pues, una persona sorda será incapaz o tendrá problemas para escuchar. La sordera puede ser un rasgo hereditario o puede ser consecuencia de una enfermedad, traumatismo, exposición a largo plazo al ruido, o medicamentos agresivos para el nervio auditivo (conocidos como ototóxicos).
Para comprobar el grado de sordera de una persona, se le hace una prueba de audiometría, y es frecuente que se den resultados diferentes para cada oído. La pérdida de la capacidad auditiva generalmente se describe como leve, benigna, moderada, severa o profunda, dependiendo de dicha prueba, si bien en este artículo vamos a clasificar la sordera por su tipo y no por su porcentaje de pérdida auditiva o por su origen, aspectos estos que serán analizados en publicaciones posteriores.
Centrándonos en el título de la nota, podemos definir 3 tipos de pérdida auditiva:
- Pérdida auditiva conductiva: la pérdida auditiva conductiva, como su propio nombre indica, se produce en el proceso de conducción del sonido hasta el nervio auditivo. Sus causas pueden ser desde una simple obstrucción del conducto hasta patologías muchos más complejas. Normalmente afecta a todas las frecuencias del oído de manera uniforme, aunque no resulten pérdidas severas. Una persona con una pérdida de la capacidad auditiva conductiva puede usar audífonos y tener un alto grado de satisfacción con ellos, ya que al aumentar el volumen del sonido que llega al nervio auditivo (que está en buen estado), aumenta la capacidad auditiva de forma considerable.
- Pérdida auditiva sensorial: Son en los casos en los que las células capilares del oído interno, o los nervios que lo abastecen, se encuentran dañados. Esta pérdida auditiva pueden abarcar desde pérdidas leves a profundas. A menudo afectan a la habilidad de la persona para escuchar ciertas frecuencias más que otras, de manera que escucha de forma distorsionada el sonido, aunque utilice un audífono amplificador. No obstante, en la actualidad, las grandes prestaciones tecnológicas de los audífonos digitales son capaces de amplificar solamente las frecuencias deficientes, para que la persona perciba el sonido de la forma más parecida posible como sucedería con alguien que no padece de pérdida auditiva. Esta pérdida es la más común en las personas mayores y los primeros síntomas suele ser “oír pero no entender” y padecer dificultades de comunicación.
- Pérdida auditiva mixta: Se refiere a aquellos casos en los que existen aspectos de pérdidas conductiva y sensoriales, de manera que existen problemas tanto en el oído externo o medio y el interno. Este tipo de pérdida también puede deberse a daños en el núcleo del sistema nervioso central, ya sea en las vías al cerebro o en el mismo cerebro. Es importante tener cuidado con todo tipo de golpes fuertes en la zona auditiva, ya que son los principales causantes de este tipo de sordera. Al igual que en los casos anteriores, el uso de audífonos es la mejor solución para recuperar la capacidad auditiva.
¿Y qué audífonos conviene usar para cada pérdida?

En función del tipo de pérdida auditiva que se padezca, la cantidad de pérdida y las necesidades y expectativas, podemos adaptarnos un tipo de audífono u otro. En esta entrada nos ocupamos de explicar cuáles son los audífonos que existen en el mercado. Recuerde que el audioprotesista es el único profesional capacitado para recomendarle el audífono más adecuado. Existe una amplia gama de soluciones personalizadas y de última tecnología para elegir. En esta nota hablábamos de los diferentes tipos de audífonos y de los más convenientes para cada persona.
Si lo desea, contacte con nosotros o visite nuestra web y sabremos cómo ayudarle a escoger y a solucionar su problema.
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